A modo ilustrativo destacaremos los problemas más representativos
- INVERSION: Muy débil, dificultando una producción y una comercialización adecuada.
- FINANCIACION: De acceso muy difícil, quedando difuminada y unida la del taller ó empresa con el patrimonio personal.
- PRODUCCION: El propio sistema de producción lleva a una cierta marginación e imposibilidad de adecuación a los mercados.
- COMPETENCIA: Con los productos semi-industrializados. A veces entre los propios talleres que elijen ésta vía como medio de subsistencia ante la carencia de una mayor formación profesional y creatividad.
- SELECTIVIDAD: La del propio producto artesano, que impide el trabajo en serie y por tanto una reducción del precio del proceso productivo.
- INDEPENDENCIA: Falta en muchos talleres, dependiendose en exceso de proveedores y clientes.
- RENOVACION: Falta de perfeccionamiento y actualización profesional.
- INDIVIDUALISMO: Es destacado entre los artesanos, aunque en los últimos años se ha tomado conciencia y ha descendido este problema.
- DESFASE: Principalmente tecnológico, aún son pocos los que se atreven con las nuevas tecnologías, nuevos materiales y nuevas técnicas.
- CAPACIDAD: Muy escasa a la hora de instruir a los trabajadores, y de transmitir sus conocimientos.
- ORGANIZACION EMPRESARIAL: Falta de la misma, muchos carecen de una formación económico-administrativa general y de gestión.
- COMERCIALIZACION: Debido a las circunstancias anteriores, cualquier vía de comercialización que no sean hacer contactos en las ferias se ven lejanas para el taller artesano.
Por último, la PEQUEÑA DIMENSION hace que el artesano tenga que actuar de productor, de gestor, de administrativo, de comercial..., dedicando, al final, solamente la mitad de su tiempo al proceso productivo. Que es la parte que más le gusta, por cierto.
La otra cara de la moneda nos la define muy bién el Sr. Sommier en su introducción al estudio sobre los Oficios Artesanos, realizado en 1981 para el Consejo de Europa:
“A medida que una civilización se desarrolla, engendra, para los individuos que la componen, un aumento de las necesidades, suscitadas por el progreso y estimuladas por la elevación del nivel de vida en general.
El desarrollo industrial satisface en gran parte estas necesidades, pero no todas. En particular, no satisface las necesidades “punta”, aquellas que requieren una adaptación inmediata a una moda nueva o a un bienestar superior, o a una calidad de vida más personalizada para cada uno de nosotros.
Igualmente, la industria ofrece una producción en masa de los bienes de consumo o de equipo, pero asegura mal su conservación.
Con mayor motivo, no está capacitada para asegurar la conservación del patrimonio artístico y arquitectónico de los países.
Sólo la artesanía, tanto por su flexibilidad y su capacidad de adaptación, así como por sus dimensiones reducidas y la alta cualificación técnica o creatividad de sus artífices, es susceptible de colmar las necesidades insatisfechas por la industria y de procurar este confort sin el que los individuos pertenecientes a una civilización refinada podrían vivir, a menos que renunciasen a su nivel de vida”.
Dicho sea de paso, también es cierto que antes de que se diera un gran desarrollismo a ultranza y a la vez en todos los países del mundo, habremos acabado con la vida (inteligente ?) en nuestro planeta.